¿Has sabido alguna vez que yo también te miraba?

lunes, 21 de abril de 2008

El chico que adelantaba el tiempo


¡Hola de nuevo, cachorros!
Bueno, tengo que comunicaros que lo de la canción va a tardar más de lo normal porque mi hermano es así y, en vez de hacer lo que yo le pedí, se ha cascao una versión semi-orquestal con violines, chelos, teclados y cosas raras… Pues eso, que hasta que no consiga convencerle de que la haga a mi modo no puedo hacerla…
Tengo una batallita (parezco el “abuelo cebolletas”, que los jóvenes no sabréis quien es, pero bueno…) para contar de esta mañana que me ha hecho mucha gracia. Los protas somos Los Dunviros (Carlos y Luis-Mi) así que no tiene desperdicio.


Pues la cuestión es que me he levantado como cualquier día, muerto de sueño. He llegado a clase y Javi (Dr. Javier Marteu) ha llegado tade a clase así que nos hemos puesto a hablar todos, ¡qué alegría da juntarnos después del fin de semana! La putada es que sea para dar clase de Latín. La primera hora ha sido entretenida, gastando bromas con Carlos todo el rato, pero en la segunda hora ya se notaba el cansancio. La tercera es la última hora antes de la famosa hora libre, hora invertida mayormente en cambiar el mundo, pero ya no podíamos más. La primera media hora ha sido entretenida, haciendo dibujos de una profesora, pero después ha sido matador. El cansancio se hace más fuerte que la voluntad y los bolis se cansan de escribir. Faltan cinco minutos para que acabe la clase.
-Carlos- le susurro-, yo no aguanto más. Sigue sin mí…
-Yo no se si merece la pena e… Necesito café (el pobre se ha vuelto adicto al café gracias a las horas libres)
-Ojalá pasara el tiempo volando- digo con una sonrisa para quitar presión a la hora.

Sin decir nada Carlos mira el reloj con desesperación, me mira y sonríe con cara de malo (en realidad él es un buenazo). Coge el reloj en las manos y sus ojos se van haciendo cada vez más grandes y su sonrisa se convierte en una gran carcajada. Las nubes tapan al Sol y se hace la oscuridad en el aula. Se escucha un trueno y un rayo cae sobre nuestra ventana. La mirada de Carlos sigue fija en el reloj. Intento escaparme pero estoy totalmente paralizado por el miedo. Su mano se acerca lentamente al reloj y su cara parece desencajarse con su sonrisa. Agarra la tuerca y comienza a girarla. Miro las manecillas y observo como se adelantan cinco minutos.

El Sol vuelve a brillar y la cara de Carlos se convierte en la de siempre. Él se relaja en el asiento y pone sus manos detrás de la cabeza.
-Bueno- me dice-, ya está.
¡Es acojonante! ¡Ha adelantado el tiempo! La clase sigue durante 5 minutos más pero nosotros somos mucho más felices.


Tengo que decir que no hay ningún hecho ficticio en esta historia y que hay que entenderla al pie de la letra.
Vuelvo a mandar recuerdos a Saray, que la pobre está malita, y a Sara, ¡que mañana es su cumple!
¡FELICIDADES, CAMPEONA! Aprovecha los 19 más que los 20 si puedes.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Luismi que fotazo...jajaja, es wenisima!!weno ya solo tienes que unirte con mi profesor de filosofia que opina lo mismo que tu, que se puede viajar en el tiempo...ya me gustaria, asi podria viajar al veranito y volver a conocerte de esa manera tan peculiar!jaja, y todo porque llovio!que pena...con la fiesta que iba a haber...pero weno, la vdd es que no entiendo que habiendote visto una vez en mi vida, tenga tantas ganas de volver a verte, un besote muy fuerte enano!

Ladynere dijo...

Jajaja!
Ojalá todas las clases que se nos hacen eternas se pudieran solucionar así de sencillas.
Carlos, ¿por qué no habías utilizado ese gran truco en las clases de documentos orales de Francés?

Tremenda, esta anécdota durará en el tiempo, jajaja!
Besos!

CLauDia dijo...

la foto es un puntazo, tu cara es... indescriptible!! jaja

y en cuanto a la historia, ójala se pudiera hacer eso!! yo lo haría en mis horas de repaso, especialmente en una... en fin

xo tb t digo, q aunk esas horas y d+ sean un coñazo, luego las echaras de menos, te lo digo yo! jeje

un besiko!

Carlos dijo...

Qué gran foto...

Sólo la capacidad narrativa de luis-mi podía convertir una broma fruto del aburrimiento extremo en esta pedazo de historia, jeje... espero que nadie me tenga muy en cuenta estas cosas, jo...
¡¡¡¡que se supone que el lunes volvíamos a ser personas normales!!!!