Ayer (se ha alargado hasta hoy) cumplí uno de los objetivos qe llevaba muchísimo tiempo esperando: hacer una maratón con todas las películas de "El Señor de los Anillos" en versión extendida. Soy un entusiasta de la obra, no creo que vuelva a leer, ver o escuchar algo que me haga sentir igual que "El Señor de los Anillos". Ayer por fin conseguimos ver todas las películas.
Tras muchas horas nos descubrimos en el final de la trilogía viendo los créditos de "El Retorno del Rey" y escuchando Into the West. Mis ojos estaban secos por las horas delante del televisor pero, aunque no se vieran las lágrimas, estaba llorando. Son muchas horas de lectura y de película profundizando en los personajes, conociéndolos, intentando ayudarles, riéndote con ellos... Es algo maravilloso.
Por eso, al acabar la canción, decidimos ver los extras de las películas y descubrimos que no sólo existía la Comunidad del Anillo en la película, sino también en la realidad.
Así que, después de los extras, emocionados como estábamos, decidimos ver el concierto oficial de la Banda Sonora.
El maestro Tolkien ha conseguido algo espectacular con su obra: ha unido a millones de personas en todo el mundo derramando una lágrima por sus persnajes. Repito: es algo maravilloso.
+
Tras mucho tiempo pensando y planeando decimos poner la fecha de ayer como inicio de la maratón. No sé si era el día perfecto para hacerlo pero fue el día en el que lo hicimos.
PD: 16 horas y 7 minutos después, nos fuimos a dormir.
¿Has sabido alguna vez que yo también te miraba?
sábado, 9 de enero de 2010
miércoles, 6 de enero de 2010
Borrón y cuenta nueva
martes, 5 de enero de 2010
Las palabras
Cada palabra pesa
todo lo que la vida
ha pasado por ellas.
Hay palabras que viven,
palabras que dan vida;
hay palabras que mueren
y palabras que matan:
sólo algunas traspsan.
Cada palabras pesa
su paso por la vida
Las Palabras, Ángel Guinda
domingo, 3 de enero de 2010
2010
jueves, 31 de diciembre de 2009
Feliz década
Terminamos los 80's, crecimos con los 90's y nos forjamos en los 2000's... ¿qué nos depara esta nueva década? De momento empieza con un gran cambio: ¿a quién veremos en lugar de a Ramón García dando las campanadas? Sinceramente, no lo sé y no sé si quiero saberlo.
Desde "Con un palo escalé el Everest" os deseo lo mejor para todos los que dedicáis algunos minutos de vuestra vida a leer lo que escribo. ¡Feliz década!
Desde "Con un palo escalé el Everest" os deseo lo mejor para todos los que dedicáis algunos minutos de vuestra vida a leer lo que escribo. ¡Feliz década!
miércoles, 30 de diciembre de 2009
lunes, 28 de diciembre de 2009
Un canto para Bolívar
Cabalgando por mis apuntes me he topado con el gran Simón Bolívar (Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios), más conocido como "El Libertador", y me he encontrado este pequeño verso de Neruda escrito a lápiz sobre el nombre: Tu pequeño cadáver de capitán valiente.
Un gran poema para un gran hombre.
Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire
de toda nuestra extensa latitud silenciosa,
todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:
tu apellido la caña levanta a la dulzura,
el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,
el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,
la patata, el salitre, las sombras especiales,
las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,
todo lo nuestro viene de tu vida apagada,
tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,
tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.
Tu pequeño cadáver de capitán valiente
ha extendido en lo inmenso su metálica forma,
de pronto salen dedos tuyos entre la nieve
y el austral pescador saca a la luz de pronto
tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.
De qué color la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja será la rosa que recuerde tu paso.
Cómo serán las manos que toquen tu ceniza?
Rojas serán las manos que en tu ceniza nacen.
Y cómo es la semilla de tu corazón muerto?
Es roja la semilla de tu corazón vivo.
Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.
Junto a mi mano hay otra y hay otra junto a ella,
y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.
Y otra mano que tú no conociste entonces
viene también, Bolívar, a estrechar a la tuya:
de Teruel, de Madrid, del Jarama, del Ebro,
de la cárcel, del aire, de los muertos de España
llega esta mano roja que es hija de la tuya.
Capitán, combatiente, donde una boca
grita libertad, donde un oído escucha,
donde un soldado rojo rompe una frente parda,
donde un laurel de libres brota, donde una nueva
bandera se adorna con la sangre de nuestra insigne aurora,
Bolívar, capitán, se divisa tu rostro.
Otra vez entre pólvora y humo tu espada está naciendo.
Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado.
Los malvados atacan tu semilla de nuevo,
clavado en otra cruz está el hijo del hombre.
Pero hacia la esperanza nos conduce tu sombra,
el laurel y la luz de tu ejército rojo
a través de la noche de América con tu mirada mira.
Tus ojos que vigilan más allá de los mares,
más allá de los pueblos oprimidos y heridos,
más allá de las negras ciudades incendiadas,
tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace:
tu ejército defiende las banderas sagradas:
la Libertad sacude las campanas sangrientas,
y un sonido terrible de dolores precede
la aurora enrojecida por la sangre del hombre.
Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos.
La paz, el pan, el trigo de tu sangre nacieron,
de nuestra joven sangre venida de tu sangre
saldrán paz, pan y trigo para el mundo que haremos.
Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
“Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo”.
Un gran poema para un gran hombre.
Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire
de toda nuestra extensa latitud silenciosa,
todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:
tu apellido la caña levanta a la dulzura,
el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,
el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,
la patata, el salitre, las sombras especiales,
las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,
todo lo nuestro viene de tu vida apagada,
tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,
tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.
Tu pequeño cadáver de capitán valiente
ha extendido en lo inmenso su metálica forma,
de pronto salen dedos tuyos entre la nieve
y el austral pescador saca a la luz de pronto
tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.
De qué color la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja será la rosa que recuerde tu paso.
Cómo serán las manos que toquen tu ceniza?
Rojas serán las manos que en tu ceniza nacen.
Y cómo es la semilla de tu corazón muerto?
Es roja la semilla de tu corazón vivo.
Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.
Junto a mi mano hay otra y hay otra junto a ella,
y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.
Y otra mano que tú no conociste entonces
viene también, Bolívar, a estrechar a la tuya:
de Teruel, de Madrid, del Jarama, del Ebro,
de la cárcel, del aire, de los muertos de España
llega esta mano roja que es hija de la tuya.
Capitán, combatiente, donde una boca
grita libertad, donde un oído escucha,
donde un soldado rojo rompe una frente parda,
donde un laurel de libres brota, donde una nueva
bandera se adorna con la sangre de nuestra insigne aurora,
Bolívar, capitán, se divisa tu rostro.
Otra vez entre pólvora y humo tu espada está naciendo.
Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado.
Los malvados atacan tu semilla de nuevo,
clavado en otra cruz está el hijo del hombre.
Pero hacia la esperanza nos conduce tu sombra,
el laurel y la luz de tu ejército rojo
a través de la noche de América con tu mirada mira.
Tus ojos que vigilan más allá de los mares,
más allá de los pueblos oprimidos y heridos,
más allá de las negras ciudades incendiadas,
tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace:
tu ejército defiende las banderas sagradas:
la Libertad sacude las campanas sangrientas,
y un sonido terrible de dolores precede
la aurora enrojecida por la sangre del hombre.
Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos.
La paz, el pan, el trigo de tu sangre nacieron,
de nuestra joven sangre venida de tu sangre
saldrán paz, pan y trigo para el mundo que haremos.
Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
“Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo”.
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